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Asignatura: Economia del Trabajo, Profesor: , Carrera: Relaciones Laborales y Recursos Humanos, Universidad: UDC
Tipo: Apuntes
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En los capítulos anteriores, hemos puesto el énfasis en la determinación de los salarios de tipos de trabajadores específicos, hemos explicado el agrupamiento de los salarios que da lugar a una estructura salarial, y hemos examinado la distribución de las ganancias.
En este capítulo vamos a analizar las principales variables macroeconómicas que se determinan en el mercado de trabajo. ¿Cuáles son los factores subyacentes al incremento que han experimentado los salarios en los últimos 100 años? ¿Por qué crecieron los salarios tan deprisa en España hasta 1980 y mucho más lentamente desde entonces?.
La respuesta a estas preguntas nos lleva a la idea de que la expansión de los salarios está ligada a la productividad del trabajo, y este capítulo lo dedicaremos, principalmente al crecimiento de la productividad y sus ramificaciones.
La productividad es la relación entre la producción real –la cantidad producida de bienes y servicios-, y la cantidad de factores utilizada para obtenerla. En otras palabras, es un indicador de la eficiencia con que se utilizan los recursos o factores expresada en forma de cociente:
La productividad indica cuántas unidades de producción podemos obtener con una unidad de factores. Si se incrementa la producción por unidad de factor, ha aumentado la productividad. Como podemos deducir de esta definición, existe todo un conjunto de indicadores de la productividad que varían dependiendo de los datos específicos que se elijan como numerador y denominador de la ecuación. La producción del numerador podría ser : El producto interior bruto real (PIB); La producción real del sector privado; La producción real de un sector o planta específicos, o La productividad del trabajo relaciona las horas de trabajo con la producción total o PIB real, pero cualquiera que sea el indicador de la producción que se utilice en el numerador, debe expresarse en términos reales y no en términos nominales.
Por lo que se refiere al denominador, algunos analistas de la productividad combinan las cantidades de trabajo y de capital, para obtener un indicador de la productividad total de los factores.
La productividad de trabajo relaciona las horas de trabajo con la producción total o PIB real.
La figura que veremos en la página siguiente suministra información que nos permite calcular la productividad del trabajo de una economía hipotética en dos años específicos. Muestra dos funciones agregadas de producción, PT 1 y PT 2 , cada una de las cuales representa un año específico y relaciona las cantidades de horas de trabajo con el PIB real anual total de ese periodo.
representan la relación entre las horas de trabajo y el producto total o PIB real correspondientes a dos periodos de tiempo distintos y diferentes stocks de capital. Suponiendo que no varían las horas de trabajo, el desplazamiento ascendente de la función de producción representa un aumento de la productividad del trabajo de un 50%.
Inicialmente, centraremos la atención en la función agregada de producción llamada PT 1. Esta curva refleja dos supuestos:
Para simplificar el análisis, suponemos que hay rendimientos decrecientes en todos los niveles posibles de producción. Por lo tanto, PT 1 , indica la relación entre las horas de trabajo y el producto total, manteniéndose todo lo demás constante, y muestra que el producto total aumenta a una tasa decreciente a medida que se utilizan más unidades de trabajo junto con un stock de capital fijo.
La información sobre las cantidades de factores y de producción suministrada por la curva PT 1 , nos permite medir la productividad del trabajo de esta economía hipotética correspondiente a este año específico. Concretamente:
Esta ecuación confirma que la productividad del trabajo es simplemente su productividad media en la economía en su conjunto.
Ahora vamos a convertir esta cifra de productividad del trabajo en un número-índice, utilizando este año específico como año base, mediante la siguiente fórmula:
Ahora podemos centrar la atención en el desplazamiento ascendente de la función agregada de producción de PT 1 a PT 2. (figura inicial). A largo plazo, las demás cosas no se mantienen constantes, es decir, puede mejorar la calidad del trabajo, puede aumentar el stock de capital, y es posible que se descubran métodos más eficientes para combinar los recursos.
La ecuación de productividad del trabajo muestra la evolución del índice de producción por hora de trabajo del BLS ( Bureau of Labor Estatistics ), desde 1960 e indica la variación porcentual de la productividad registrada desde el año anterior.
La función agregada de producción y la productividad del trabajo
IMPORTANCIA DE LOS AUMENTOS DE LA PRODUCTIVIDAD
El crecimiento de la productividad del trabajo es importante, al menos, por dos razones:
1 Es la fuente básica de las mejoras de los salarios reales y del nivel de vida.
2 Es una fuerza antiinflacionista, en el sentido de que contrarresta o absorbe las subidas de los salarios nominales.
Los salarios reales suben cuando la demanda de trabajo aumenta más deprisa que la oferta.
Estas subidas de los salarios reales son totalmente compatibles con el aumento de horas de trabajo (de Q 1 a Q 3 ).
Los salarios reales suben cuando la demanda de trabajo aumenta más deprisa que la oferta.
¿Por qué ha aumentado la demanda de trabajo a lo largo de las décadas? La causa principal de este aumento es el incremento de la productividad del trabajo.
Dado que la producción real es la renta real, su crecimiento por hora de trabajo y el de los salarios reales están estrechamente relacionados.
Las subidas de los salarios reales: explicación basada en la oferta y la demanda de trabajo
Los aumentos de la productividad han elevado la demanda de trabajo en relación con la oferta y, por lo tanto, han aumentado el salario real medio. Cuando se reconoce que la producción real de la sociedad es su renta real, no sorprende la estrecha relación que existe entre la productividad y los salarios reales. Generalmente, en una economía en su conjunto, la renta real por trabajador y hora sólo puede aumentar a la misma tasa que la producción real por trabajador y hora; cuando aumenta la producción por hora, quiere decir que hay más renta real para distribuir por cada hora trabajada.
PIB real = horas de trabajo x productividad del trabajo
Esta ecuación implica que la producción real puede aumentar debido a un incremento de las cantidades de horas de trabajo o a que cada una de esas horas de trabajo genera más producción.
Aunque las causas de la inflación son complejas y controvertidas, los economistas reconocen que existe una relación entre la tasa de crecimiento de la productividad y la tasa de inflación.
Los incrementos de la productividad contrarrestan las subidas de los salarios nominales y, por lo tanto, contribuyen a moderar los incrementos de los costes laborales unitarios y, en última instancia, de los precios de los productos.
Para comprender cómo pueden provocar una inflación las subidas de los salarios, examinemos la relación entre los salarios, la productividad y los costes laborales unitarios.
Los costes laborales unitarios se definen de la forma siguiente:
El numerador de la ecuación –los costes laborales totales- está formado por el salario nominal medio multiplicado por el total de horas de trabajo utilizadas.
Sustituyendo,
Y dividiendo tanto el numerador como el denominador por las horas de trabajo:
La productividad es la producción por hora de trabajo. Esta última ofrece, pues, una representación útil de la relación entre los costes laborales unitarios y los salarios y la productividad.
Es posible que haya surgido un círculo benevolente de retroalimentación y auto-refuerzo en lo que se refiere a la calidad del trabajo. Si aumenta la productividad del trabajo, también aumentan los salarios reales. Este incremento de las ganancias permite a los trabajadores mejorar su salud y su educación, lo cual mejora aún más la calidad y la productividad del trabajo.
La productividad de un trabajador depende de la cantidad de equipo de capital de que se le dote.
Una relación fundamental en lo que se refiere a la productividad del trabajo es la cantidad de capital existente por unidad de trabajo o, en términos más técnicos, la relación capital-trabajo.
La tercera fuente, y cuantitativamente la más importante, del aumento de la productividad es la utilización más eficiente del trabajo y del capital.
El aumento de la eficiencia engloba como mínimo:
Vamos a analizar brevemente estos factores positivos:
1.- Los avances tecnológicos implican el desarrollo de técnicas de producción más eficientes. La evolución de las técnicas de producción en serie mediante cadenas de montaje, así como las computadoras, los avances biotécnicos, la xerografía, la robótica y el transporte en contenedores.
2º.- La eficiencia productiva llamada “economías de escala” normalmente se deriva del aumento de las dimensiones de los mercados y de las empresas.
El crecimiento de los mercados permite a las empresas:
3º.- La reasignación del trabajo , es decir, su utilización para fines más productivos, también ha fomentado la productividad. Así por ejemplo, la reasignación del trabajo de la agricultura, donde su productividad media es relativamente baja, a la industria manufacturera, donde es relativamente alta, ha elevado a lo largo de la historia productividad.
4º.- Los valores de la sociedad, su tipo de instituciones y el carácter de la política de los gobiernos influyen en la productividad del trabajo de multitud de formas.
Factores negativos:
1º.- Las implicaciones de la política de los gobiernos y de las actitudes sociales para la productividad no son evidentes.
2º.- Los aranceles y los contingentes sobre las importaciones protegen a los productores nacionales de la competencia y pueden llevar a mantener trabajo y otros factores en industrias relativamente ineficientes.
3º.- La discriminación laboral es un impedimento artificial para asignar eficientemente los recursos y, por lo tanto, una barrera para el crecimiento de la productividad.
VARIACIONES CÍCLICAS DE LA PRODUCTIVIDAD
Hasta ahora, hemos analizado todo desde el punto de vista de la productividad del trabajo a largo plazo. Sin embargo, la productividad también muestra un patrón a corto plazo o cíclico bastante sistemático en torno a la tendencia a largo plazo.
La productividad del trabajo generalmente muestra un patrón procíclico. Es decir, su crecimiento disminuye con respecto a la tendencia a largo plazo durante las contracciones o recesiones cíclicas y aumenta con respecto a la tendencia durante las expansiones o las recuperaciones económicas.
Las causas de estas variaciones cíclicas de la productividad son bastante detalladas.
Perspectiva Internacional.- El crecimiento de la productividad en la industria
más producción con el número de horas de trabajo realizadas actualmente, por lo que la productividad crecerá rápidamente. También se ha observado que los trabajadores generalmente son más productivos cuando se realiza más trabajo.
En situaciones como la española, sin embargo, la fase expansiva puede coincidir con un aumento, al menos inicialmente, del empleo de trabajadores con un contrato temporal, menos experimentados que los indefinidos, pero más fáciles de despedir en caso de crisis. De hecho, en ocasiones se ha atribuido a la contratación temporal el bajo crecimiento de la productividad que ha venido registrando la economía española.
También puede hacerse una observación similar en el caso del equipo de capital. La competencia obliga a las empresas a diseñar sus plantas de tal forma que funcionen con la máxima eficiencia durante las “épocas normales”. Eso significa que durante las recesiones, la reducción de la producción obliga a utilizar la planta y el equipo a un ritmo que no es el óptimo, por lo que disminuye la productividad. En cambio, durante las recuperaciones, la planta vuelve a utilizarse de tal manera que sea posible obtener el nivel más eficiente de producción, por lo que la productividad tiende a aumentar.
De nuevo, en situaciones de fuerte cambio estructural, puede que las recesiones permitan modernizar las estructuras y el equipo que utilizan las empresas, lo que les permitirá racionalizar su funcionamiento y elevar la productividad.
Las fluctuaciones cíclicas afectan en distinto grado a los diferentes sectores de la economía. Concretamente, la demanda de bienes manufacturados duraderos -la maquinaria y el equipo y algunos bienes de consumo como los automóviles, los frigoríficos, o los hornos microondas- es muy sensible a las variaciones cíclicas. En cambio, la demanda de la mayoría de los servicios es mucho menos sensible a las variaciones cíclicas. Por lo tanto, la proporción relativa de la producción interior correspondiente a los bienes manufacturados disminuye durante las recesiones cíclicas y aumenta durante las expansiones.
El declive relativo que experimenta la producción industrial durante las recesiones reduce la productividad total del trabajo.
En cambio, la expansión relativa de la proporción de producción manufacturera con respecto a la producción total que se registra durante las recuperaciones hace que aumente la productividad media del trabajo.
Consecuencias que tienen las variaciones cíclicas de la productividad:
1º. - No son meramente el resultado de fluctuaciones cíclicas sino una parte integral del ciclo económico. Cuando la economía entra en una recesión, la productividad disminuye significativamente, lo que tiende a elevar los costes laborales unitarios.
Si los salarios nominales continúan subiendo durante las recesiones, los costes laborales unitarios aumentan en una cuantía aún mayor. Los incrementos de los costes normalmente reducen los beneficios de las empresas, lo que disuade de invertir de dos formas: reduce los recursos financieros (los beneficios no distribuidos) que tienen las empresas para invertir y crea unas expectativas empresariales pesimistas. La reducción de la inversión intensifica, por supuesto, la recesión cíclica.
En cambio, el aumento de la productividad durante las recuperaciones estimula la expansión. Un rápido aumento de la productividad mantiene bajos los costes laborales unitarios y contribuye a elevar los
beneficios. El crecimiento de los beneficios favorece el aumento del gasto de inversión, lo que acelera la expansión económica.
2º.- Los cambios cíclicos de la productividad tienen importantes implicaciones para la política económica.
La disminución de la productividad que acompaña a las recesiones puede ayudar a elevar los costes unitarios, lo cual puede contribuir, a su vez, a generar una inflación de oferta o de costes.
En cambio, si la economía ya se encuentra en una recesión y el paro es elevado, el rápido incremento de la productividad del trabajo que se registra en las primeras fases de la recuperación puede permitir a los responsables de la política económica subir la producción y el empleo por medio de medidas monetarias y fiscales expansivas sin tener que generen más inflación.
La razón se halla en que un elevado crecimiento de la productividad tiende a limitar los incrementos de los costes y de los precios.
LA PRODUCTIVIDAD Y EL EMPLEO
Examinemos ahora la influencia del crecimiento de la productividad en el nivel de empleo. El aumento de la productividad permite a la sociedad conseguir mayores niveles de producción, es decir, satisfacer más deseos, dados estos limitados recursos.
En la mayoría de los países, aunque la producción y el empleo han experimentado fluctuaciones cíclicas, históricamente el crecimiento de la productividad no ha generado una creciente reserva de trabajadores parados sino, en conjunto, tanto unos salarios reales más altos como mayores niveles de empleo. El caso español es, en este sentido, excepcional, puesto que los periodos de fuerte crecimiento de la productividad han ido acompañados de pérdidas de empleo. No puede afirmarse que la causa de esas pérdidas de empleo haya sido el crecimiento de la productividad. De hecho, lo más probable es que el sentido de la causalidad haya sido al revés: las pérdidas de empleo han provocado aumentos inesperados de la productividad.
¿Existe también esta relación positiva entre la productividad y el empleo en cada uno de los sectores?
Para responder a esta pregunta, resultará útil:
Veamos cómo estarían relacionados el crecimiento de la productividad y las variaciones del empleo en un sector si no variara la demanda del producto ni su elasticidad.
Primero tenemos que demostrar que los salarios de los distintos sectores varían de acuerdo con la productividad nacional más que de acuerdo con la productividad sectorial. La remuneración por hora aumenta más o menos por igual en todos los sectores, aunque la producción por hora de trabajo varíe extraordinariamente de unos a otros. ¿Por qué? Si los salarios comenzaran a divergir la estructura salarial se haría pedazos. Pero no ocurre así porque los trabajadores responden a los aumentos de las diferencias salariales abandonando los sectores de bajo crecimiento y bajos salarios en busca de los salarios más altos de los sectores de elevado crecimiento. Asimismo, las personas que entran en la población activa buscan empleo en los sectores de elevado crecimiento y evitan los de bajo crecimiento.
Los elementos que más favorecen el crecimiento del empleo en un sector cuya productividad crece rápidamente son:
(1) una curva de demanda del producto elástica con respecto al precio y a la renta y
(2) unas circunstancias fortuitas que eleven la demanda del producto.
En cambio, en el sector Y en el que no crece la productividad, observaría que el precio de su producto subiría. Las consecuencias negativas de esta subida del precio para la producción y el empleo serían menores o casi nulas si la demanda del producto fuera inelástica con respecto al precio y elástica con respecto a la renta. Sin embargo, las consecuencias negativas para el empleo se agravarían si la demanda fuera elástica con respecto al precio e inelástica con respecto a la renta. Una vez más, las variaciones de la demanda del producto que se deben a diversas causas distintas de un aumento de la renta real pueden intensificar o atenuar la repercusión en la producción y en el empleo.
¿UNA “NUEVA” ECONOMÍA?
Desde mediados de la década de 1990, el crecimiento de la productividad ha resurgido en Estados Unidos. Esta recuperación de las tasas de crecimiento de la productividad ha llevado a sugerir que Estados Unidos se encuentra en el comienzo de una “nueva economía”. Existen tres vertientes. En primer lugar, algunos defensores sostienen que el aumento de la tasa de crecimiento de la productividad permite a la economía de Estados Unidos expandirse a un ritmo más rápido sin reavivar la inflación. En segundo lugar, las innovaciones de la tecnología de la información están beneficiando a toda la economía. Por último, las innovaciones tecnológicas recientes han alterado la estructura de la economía, por lo que es posible lograr simultáneamente tanto un bajo desempleo como una baja inflación.
El crecimiento de la productividad recobró impulso en la segunda mitad de la década de 1990 tras dos décadas de lenta evolución.
Tasas de crecimiento de la productividad del trabajo en Estados Unidos
No hay unanimidad entre los economistas sobre si este aumento de las tasas de crecimiento en los Estados Unidos forma parte de una nueva tendencia a largo plazo, o simplemente es una desviación temporal. No obstante, vamos a analizar algunas de las causas posibles de la recuperación de la productividad:
Es posible que el aumento de la cantidad de capital relacionado con la tecnología de la información haya elevado el crecimiento de la productividad.
Los estudios empíricos indican que el aumento del gasto en capital de información desempeñó un importante papel en el incremento del crecimiento de la productividad.
Oliner y Sichel estiman que el 63% de la aceleración del crecimiento de la productividad registrada entre 1991-1995 y 1996-2001 se debió a un aumento del uso de capital de información. También señalan que el incremento del gasto en otros tipos de capital apenas contribuyó a la aceleración de la productividad.
Otra posible explicación es que el aumento del progreso tecnológico y de la eficiencia, especialmente en la tecnología de la información ha elevado la tasa de crecimiento de la productividad.
Los estudios empíricos confirman que la aceleración del progreso tecnológico en los sectores de alta tecnología desempeñó un importante papel en la aceleración de la tasa de crecimiento de la productividad. Oliver y Sichel observan que el 33% de la aceleración de la productividad registrada entre 1991-2001 se debió a un aumento de la eficiencia en la producción de semiconductores. Estiman que otro 8% procede de la productividad en la producción de semiconductores no relacionados con los ordenadores.
El futuro del crecimiento de la productividad depende fundamentalmente de la tasa de progreso tecnológico. Oliver y Sichel consideran que la tasa de crecimiento de la productividad a largo plazo será de un 2% al año si la tasa de innovación en el sector de tecnología de la información desciende y vuelve a su media histórica. Prevén una tasa de crecimiento de la productividad del 2,75% si la tasa de innovación del sector de tecnología de la información disminuye y sólo se queda a mitad de camino entre su nivel actual y la media histórica.
Al contrario que en Estados Unidos, durante el período 1995-2005 el crecimiento de la productividad en la UE y en España ha disminuido de forma que se ha producido una divergencia entre las tendencias de la productividad en ambas zonas.
En el caso concreto de España, la desaceleración de la productividad se ha producido tanto en la industria manufacturera como en el sector servicios, si bien el crecimiento de la productividad no ha disminuido tanto en el sector servicios como en los sectores de la industria manufacturera.
Esta divergencia en las tendencias de la productividad entre Estados Unidos y la UE provoca varias preguntas.