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Este documento refleja la experiencia del autor en su investigación sobre la educación de los niños gitanos en España. Se abordan temas como la mejora de las condiciones de vida, la colaboración de las autoridades y la presencia de los niños gitanos en la educación. Se destacan los desafíos que enfrentan en el ámbito educativo y las necesidades específicas de este colectivo.
Tipo: Resúmenes
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Creo que debe ser la pri- mera nota importante acusa- da y clara. Lo escribi^ hace poco y puedo reiterar mi con- vicción, afianzada por nuevos elementos de j uicío.^ Recogi- dos personalmente en los lu- gares habitados por gitanos. Acabo de recorrer distintas provincias españolas^ en las que abunda / a población "ca- lé". Por todas ellas he pro- curado mantener entrevistas con maestros de sus escue- las, con vocales de secreta- riados, inspectores de E. G. B. y con los^ propios gitanos. Cuantos, en general, de una u otra manera me pueden poner en relación y orientar entre / os variados aspectos y condicionamientos que sutre el mundo de quienes no aca- ban de integrarse en el nuestro. EI proceso de evolución que observo^ en^ todas^ p artes sa/ta pronto a la vista. Desde el primer Instante. Puedo constatar una mejora eviden-
te en /as^ condiciones de vi- da, en la continuada colabo- ración de /as autoridades y medios de comunicación, en sus propias, crecientes aspi- raciones y esfuerzos perso- nales. Es verdad que se^ carecen de datos precisos deducidos de tablas, estadlsticas y ci- fras camparativas. La reali- dad otrece cuadros de una evidencia absolutamente fia- ble, aunque no puedan cuan- titicarse. Pregunto (^) a don Pedro J. Carrió, director del colegio estatal próximo al poblado gitano "Son Banya", de Pal- ma de Mallorca, y me contes- fa que en cinco^ años de fun- cionamiento no ha pasado un sólo gitano al quinto (^) curso de E. G. B., pero se ha Io- grado mejora "en el nivel general". (^) "Hace cinco (^) años todas /as clases estaban en el primer nivel, en cambio hay hacemos ya una segun- da etapa." Cierto: siguen existiendo
"ghettos", y viviendas en con- diciones misérrimas, faltas de luz eléctrlca, agua potable y abundantes r a t a (^) s, agudos problemas de escolarización en barrios de grandes ciuda- des, de analfabetización de adultos, de promoción prote- sional, eíc. Aunque en esta ú/tima par- te, he de señalar alborozado la presencia más activa del Ministerio (^) de Educación y Ciencia, dispuesto a (^) /a reso- lución de algunos de los mu- chos asuntos pendientes con él, relacionados de manera directa y de los que hasta ahora no se habia ocupado con /a necesaria actividad. Los temas de la cu/tura si- guen afectando al pueblo "calé"; lo percibo a través de padres y %óvenes espe- cialmente. Intentaré, a/ menos, en es- ta ocasión, exponer^ /a pro- blemática del niño gitano en algunos de sus aspectos edu- cativos. De manera frontal, recogiendo en lo posib/e sus
más importantes exteriorida- des y contenidos. Todos^ ellos necesitados de estudios se- rios y en equipo. Su mucha complejidad rebasa^ esfuer- zos personales. Lo demás, recogida de datos numéricos, observaciones personales de maestros en ejercicio con ni- ños gitanos, unidas a /as personales, tienen valor indi- cativo aun sin el proceso más riguroso al emplear "tests", tablas estadlsticas y encuestas tabuladas. Cuanto a continuación di- ga se refiere, especialmente, a niños habitando poblados con sus tamiliares. Otra zo- na, quizá más numerosa, ha resuelto las dilicultades por sus propios medios. Carecen, por tanto, de complicaciones. Aunque el problema educati- vo se mantiene. Quizá agu- dizado.
SIN EMBARGO
Sin embargo, pronto surge el reparo. No puede negarse, persiste -recuerdo de tiem- pos enmarcados por penu- rias permanentes y persecu- ciones-, una cierta manera de racismo. De forma esen- cial aparece hacia tres direc- ciones claramente polariza- das:
a) Dificultades para el acce- so a profesiones labora- les.
b) Escolarización de la in- fancia.
c) Formación protesional de la juventud.
EI (^) acceso al mundo laboral afecta directamente a dos grupos de trabajadores, hom- bres y mujeres^ en distintas opciones. A/ os que se les rechaza por sisfema o se /es
pospone y subordina a la competencia ejercida por los "payos" en idénticas círcuns- tancias; a las segundas, se les niega / a entrada como empleadas de hogar y se ci- tan no escasos ejemp/os de haber sido despedidas muje- res y jóvenes al enterarse de su origen, aun en casas con- fentas de los servicios que prestaban. La imagen deformada del pueblo gítano proyectándose permanente para algunos, llega a constituir un estereo- tipo. Si en una riña intervie- nen gitanos, aparecerá en los titulares de la prensa. Sigue repelente el gitano y se /e niega o dificulta posibilidades de infegración en la plena vi- da ciudadana del país, sin que exista motivo ni funda- mento serio en la mayor par- te de los casos para justifi- carlo. A/guna vez se llega a la violencia, como ocurrió en la barriada barcelonesa de "La Verneda" en septiembre de
escue/as con gitanos, pero piden que sus hi jos no ten- gan el asiento al lado de uno de ellos, ínvocando realida- des justificadaras o especio- sas. Hasta de colegio privado de los denominados "c/asis- tas" ha podído decir Lalita, la hija de Lola F/ores, que la miraban sus compañeras en cierta torma (^) rece/osa y aun despectiva. Lo genera/ no (^) es eso. AI contrario. Los directores de centros (^) e s t a t a 1 e s tienen abiertos (^) sus ceniros para cuantos (^) se presentan. Avanz amos, pues, pero sin oril/ar ni barrer inconvenien- tes en una sociedad que se tiene por civilizada y cuyos valores morales se invocan dernasiadas veces, sin apli- caciones definitivas. La formación protesional de la juventud gitana (^) está pi- diendo actuaciones masivas urgentes. No existe continui- dad desde los (^) años de esco- larización en la guarderfa hasta (^) los de E. G. B. y los que debían ser posferiares. EI peonaje, el (^) asa/ariado, muestra el Indice mayor de ocupaciones. Las cualifica- das apenas se presentan en grupos.
A) Los gitanos como gru- po social ponen la esperan- za de su plena integración ciudadana en /a elevación cultural de sus hijos. Lo per- ciben claramente los Ilderes, dirigentes o encauzadores de las actividades en los grupos provinciales constituidos. Esta realidad llega, aun con dificu/ta^des que nublan la visión conjunta del proble-
ocurre con las^ vacaciones. Se ha generalizado, como indi- cábamos, la costumbre y la necesidad a/a vez, de des- p/azamientos temporales de los gitanos a fin de etectuar determJnadas faenas agrico- las. No marcha sólo e/ padre, o los padres; marcha la fa- milia entera, ya que los con- tratos determinan la modali- dad del trabajo a destajo.^ EI gitano, además no abandona a los suyos. Das razones^ im- portantes y trascendentales para encuadrar bien el tra- bajo y el ocio. Baste pensar en las épocas de ta/es acti- vidades y se verá pronfo la repercusión /nmediata en las tareas esco/ares. Por ejem- plo, citando tiempos variables siempre según las zonas: Remo/acha: entre e n e r o, febrero y marzo. Aceituna: enfre febrero y marzo. Vendimia: entre septiembre y octubre. Hay que añadir /a recogida de la naranja, la de avella- nas, manzana (^) y albaricoque exigiendo también viajes y desplazamientos familiares. La escue/a en estos perío- dos del curso (^) queda casi va- cia. No es absentismo volun- tario e/ que impide la pre- sencia de/ niño en la escue- la; es el forzoso, impuesto por exigencias del vivir ^dia- rio. Lo cual no obsta para que el calendario imponga vacaciones en épocas útile^ a los niños "payos", desapro- vechada por los gitanilfos. EI pueblo gltano además de celebrar las fiestas oficia- les recogidas en el a/mana- que y las particulares de la región o pueb/o no determi- nadas (^) en él, c u e n t a con otras, a/as que se entrega alborozada; bautizos y badas
especialmente. También, de otra forma, los entierros. EI curso escolar de/ gitani- llo en cua/quier parte de Es- paña queda muy reducido si comparamos el cómputo to- ta/ de /os doscientos veinte días lectivos y de las horas con e/ de los niños payos. Se necesita aplicar una (^) e/as- ticidad que no tenemos. F) Si del horario pasamos a considerar el eciificio viejo y malo, el mobiliario que dis- ponen las escue/as, compro- baremos que abundan el de- sechado por colegios estata- les, el material (^) se reduce a lo indispensa^b/e, y /os (^) ma- nua/es escasean sin que en e/los se encuentre un so/o punto, aspecto o tema mos- trando alguna motivación en el gitanillo para despertar un sentimiento hacia su pueblo de origen. Del presente y del pasado. ^Deseamos esbozar un es- quema de cuestiones (^) didác- ticas, sin /legar al p/an de es- tudios? Pronto a s o m a /a cuestión primera: Len qué forma, de qué manera se ini- cian los niños en la lectura- escritura? Naturalmente con cartil/as manuales y de uso corriente para niños payos. Sin que haya una imagen, un tema gi- tano, sin a/guna palabra "ca- ló" usada en la familia. Asi empiezan la carrera de obs- táculos para penetrar en las complicaciones de la cu/tura "paya" aislándose de su pro- pio ambiente, e/ que vive, y del que se nutre el espiritu de su pueb/o y en el que vi- vieron los antepasados. Si funcionan independien- tes !as au/as carecen de do- ta^ciones complementarlas y por supuesto no existe trans- porte esco/ar oficial -^alvo
reducidos casos-, (^) ni come- dores atendidos con recur- sos ministeriales de Educa- ción y Ciencia. G) Aspecto igualm e n t e importante: la presentación, el adorno del salón escolar, recursos valiosos para un pueblo que tanto estima de- terminados aspectos estéti- cos. (^) No existe decoración mural adecuada, empezando por los años íniciales, tras- cendentales en todo niño, aun e! que asiste a (^) guarde- rias. Recordemos a don Mi- guel de Unamuno a/ recopi- lar sus recuerdos de niño y de mocedad dice: "Nuestros primeros años (^) tiñen con /a luz de nuestros olvidados re- cuerdos toda nuestra (^) vida''. Aunque los o/videmos "si- guen v/vificándonos (^) d e s d e los soterraños de nuesfro es- plritu"... En ninguna (^) sa/a de clase he podido encontrar a/gún vistoso carte/ de toros, de una romerla, de una (^) carava- na, un cantaor y guitarrista, etcétera. (^) Temas que llaman en seguida /a atención y pe- netran en /o /ntimo de/ ser gitano. Temas de otro tlpo existen (^) a base de muñecos y %uguetes. No es bastante. Si, como dice Dimeyer no "debemos considerar al hom- bre ni su conducta (^) separados de su mundo social", ^por qué no aceptamos la del cha- val gitano en su evolución y desarrolloT Conclusión: la escuela, és- fa al menos, no atrae a/ niño gitano.
LOS PADRES
EI contacto (^) de siglos entre las cu/turas gifana y paya produce el fenámeno estudla- do de la acu/turaclón. Los
grupos humanos que encar- nan cada una de ellas mani- tiesta actitudes distintas y muchas veces opuestas que pueden ser conflíctivas.
A) ^Se puede afirmar, en términos generales que la cu/tura paya atrae a! gitani- Ilo? Ello puede originar múl- tiples reacciones críticas. Y no pasar de! umbral de los hechos, quedando el fondo inédito,
Payos y gitanos nos situa- mos en actitud diferente ante las confrontaciones que pue- den suscitar los temas cúltu- rales, empezando por la alfa- betización.
Los payos disponemos de modelos que perpetúan un humanismo cristiano y el de una sociedad estruct u r a d a según determinados cánones, desenvolviéndonos, además, en el seno familiar que am- para la infancia y prepara la juventud a fin de que pueda lograr determinadas y con- cretas aspiraciones posterio- res.
El gitano siente la fuerza potente de las tradiciones an- cestrales de su pueblo y le oprime el contorno socioeco- nómico de torma apremiante, todos los dias.
Los modelos son distintos y carecen de pu^ ► tos conco- mitantes, Y los coincidentes habrá que buscarlos median- te vias (^) de comprensión y abierta convivencia.
Crea esto cuando no exis= te, (^) una actitud de inseguridad en el gitano, que se traduce en recelo y descontianza, transferidos a !os hijos. Sin propásito expreso, flota en las manifestacione^s vitales.
B) Vengamos a la escue- la, a su signiticado y proyec- ción cu/tural. (^) ^Cuál (^) es el mensaje que imparte al ho-
gar, a los padres? ^Resu/ta influyente? ^Llega a penetrar en lo intimo de la conciencia^ La escuela se halla some- tida en los poblados gitanos a /as más variadas influen- cias y cambiantes presiones, derivadas de su organización y género de actividades. Es necesario partir de sus propias motivaciones p a r a comprender su actuación en momentos concretos y hasta en sus propios cometidos esenciales: a) (^) Situación socio-econó- mica de la familia gitana. b) (^) Valoración que pueda recoger de la cultura paya. c) Actitud de los padres ante la escuela. La vida laboral del gitano, insisto, se desenvuelve sin continuidad durante el año. Sus actividades varian en el transcurso del mismo. EI cha- tarrero puede (^) pasar a reco- ger aceituna, por ejemplo, y residiendo en ef suburbio ma- drileño marchar a la campiña de Córdoba; (^) quizá a los oli- vares de Jaén. Ante tales condicionamien- tos y (^) a/os derivados de fa situación cultural, (^) ^pueden fo5 padres preocuparse de la formación de sus hijos, de que asistan a la escuela, cumplan (^) sus deberes escola- res? No lo hacen. Las in- teracciones familia-gitano-es- cuela (^) apenas existen. Poseo multitud de opiniones, escri- tos y contestaciones de maestras, sacerdotes y asis- tentes socia/es. (^) Todos coin- ciden en estos puntos: los hi- jos faltan a la escuela; los padres no se preocupan. Pcr eso infravaloran la escotari- zación. Ni a nivel individual, ni colectivo. Insisto sobre la diferente
estimación de la cultura y del cambio experimentado en la situación s o c i o-económica. Indicaré algunas circunstan- cias atenuantes de la conduc- ta que adoptan (^) nuestros pa- dres gifanos. C) Señalo -q u i z á sor- prenda a muchos- la prime- ra causa (^) del absentismo es- colar: el excesivo amor de los padres a /os hijos que les lleva a "consentirlos", a de- jar que obren libremente, sin coaccíonarlos, como compen- sación quizá a la infancia tris- te que ellos pasaron. Juan de Dios lo jusiitica en este sentido. D) (^) EI género de vida que el gitano realiza puede ser otra cosa, al no precisar de ciertos (^) conocimientos e I e- menta/es en la vida paya. AI chatarrero, al descargador en el muelle, al que realiza (^) labo- res temporales en el campo, al vendedor de relojes, a la gitana que se sitúa en una esquina (^) para vender flores o puntillas a domicilio, no le (^) es necesario aprender a le^er y escribir. Y para el cáPculo y manejo del dinero, ya poseen el/os innatas condiciones. Esta actitud utilitaria y ali- corta se transfiere a (^) las exi- gencias sobre los niños. ^Pa- ra qué obligarles a /a asis- tencia de un ceniro en el que encuentran dificultades y un ambiente contrario a (^) sus na- turales exigencias? ^No viven ellos sin saber leer ni escri- bir? Pues lo mismo puede ocurrir con sus hijos. E) Los padres carecen de intormacián plena sobre sus deberes y derechos, la efica- cia de las becas de los estu- diantes, e/ proceso^ y evolu- ción de los estudios..., no par- ticipan en el régimen es- colar que siguen sus hijos
mantenga, en el con^a^w nu- mano, las necesarias convi- vencias. Las "primeras jornadas de maestros gitanos" celebrada en Madrid en el mes de oc- tubre de 1976, que organizó el Secretariado Nacional Gi- iano, pudo recoger un ex- tenso indice de puntos coma los anteriormente indicados. Entre todos, sobresalió el de los contactos humanos y la mejora de !as actividades de carácter didáctico. D) P o r el contrario, e! maestro se encuentra con ni- ños distintos en su actividad y dlnamismo a los que hasta ahora posiblemente no ha co- nocido y menos tratado. (^) Si ahora empieza, !e aguardan fuertes tensiones. Sólo una decidida actitud de entrega, derrochando cariño, c o m o ahora demuestran todos, pue- de hacerle iriunfar. Algunos se "queman" en el transcur- so de pocos años. Piden e! re/evo. Es que el amor ha (^) de transmitirse ungido en la pa- labra amable, en el gesto abierto, en /a composición ar- moniosa (^) de la figura, en la caricia oportuna. Para hoy, para mañana. Para siempre. Sobre este maestro recaen mayores obligaciones que so- bre el que rigen escuelas co- rrientes. Su misión carece de corrrpensaciones. ^Diticil? Mucho. Ahi están y podemos contemplar los surcos abiertos (^) para la sem- bradura ardiente. Aunque la dorada mies la recojan otras manos y pueda nutrir trojes extrañas. Si alguna vez resul- ta (^) extraño alumbrar un os- curo corazón de niño desam- parado.
E1 maestro debe conocer al puebio gitano y la psicolo- gía de sus niños...
^^ N1^1©
En su aspecto externo el niño gitano posee caracterís- ticas somáticas que le distin- guen de !os niños payos. Además de su piel -bronce y luna, cantó García Lorca-, el brillo de unos ojos (^) profun- dos y el negro pelo largo y revuelto, existen diferencias psicafógicas (^) mayores. Empecemos (^) por su género de vida. Podemos decir des- de que sus ojos lanzan los primeros destellos (^) en su tor- no. En la existencia del niño gi- tano concurren demasiados elementos (^) negativos para que su psicologia deje de verse afectada. No extrañará tam- poco si (^) afirmo que su propia manera de ser y manifestarse difiere del nlño payo. Los factores positivos se derivan de su propio pueblo, cultura, lila•sofia de la vida y costum- bres ancestrales. EI niño gitano comparte es- casos juegos, carece (^) de ele- mentos de diversión y des- arrolla una parte del año sus energias al aire libre, sin con- tactos amistosos fuera (^) de su limitado circulo s o c i a l. Si aparece (^) en un parque públi- co o lugar de reunión infan- til queda marginado entre los niños payos. E/ atuendo y su actitud timida más que ce- rrada le detine pronto y le impide enlazar (^) gozos y ale- grías con otros de igual edad que también lanzan al aire sus clamores jubilosos. A) Carecen (^) de esos con- juntos pueriles que cimentan años (^) futuros de vida los ni- ños ca/és. (^) Tal afirmación, asi de tajante, la recojo en pa- labras de una maesira (^) gíta- na, doña Adelina Jiménez. En Pomezia dice "que prematu- ramente (^) se convierten en pe-
queños hombres" por tener que "utilizar su ingenio para buscar su mejor manera de exístir". Siempre las acuciantes ne- cesidades maieriates y el mo- do de cubrirlas agobian los dias de la familia gitana. De manera inmediata se ciernen sobre el "chaborrillo". Cuan- do los niños del mundo civi- lizado síenten sobre (^) sus tren- tes una corona de flores, ri- sas (^) y gozos, él ha de colabo- rar en atender las exigencias de la familia. Bien pronto acompañará al padre en el carro que recoge la chatarra o a la madre que vende flo- res, o emigrará (^) hacia las zo- nas donde la viña muestra el frufo sabroso y (^) sazonado. Quizá sean !as entrañas (^) de la tierra las que exigen sacar el indispensable tubércu/o, o la raíz destinada (^) a las fábri- cas de azúcar. 8) (^) La primera impresión que produce al acceder a la escuela el niño g i t a n o la muestra pronto su desconcer- tante dinamismo. Se mueve de una a otra parte, a lo me- jor corre por enfre las me- sas, pregunta mucho. Es po- sible la actitud de recelo y temor ante la nueva perspec- tiva que asoma en su vida. ^Llegará el shock y el trau- matismo perdurable? Pronto puede cambiar. So- bre todo si le acoge e! amor generoso; si palabras, gestos y actitudes demuestran su signo (^) acogedor. Escuelas pa- ra niños gitanos en La (^) Pero- na, en Hospitalet, Vitoria, Ali- cante, Torrente y poblados valencianos, en Orihuela, Cór- doba y Lugo pueden mostrar, entre otras, cómo pueden al- canzar niveles casi normales los niños acogidos a e//as. Es necesario no exigir, de pronto, y aun a la larga, de-
masiado sostenida la aten- ción. Se cansan. Al insistir una maestra en /a escue/a de Lachó Baji, de Hospitalet, a un "chaborrillo" para que ter- mine un trabajo iniciado, le contestó: ^Por qué no lo ha- ces tú? iAnda! No significaba indisciplina ni mucho menas forma irres- petuosa de expresarse. Le fa- tigaba e/ esfuerzo, más Inten- so de lo acostumbrado. Y ex- presaba su sentimiento es- pontáneo y sincero.
A/ niño, con independen- cla de sus preferencias indi- viduales en general, le atraen ciertas materias de estudio: áreas como la historia, las ciencias de /a natura/eza... Le cuadra bien el cálcu/o y menas el estudlo de la ma- temática; no resulta fácil la lengua y /a ortografia. En juegos y deportes se amolda sin dificu/tades. En Pa/ma ju- gó en tercera regional un equipo formado por jóvenes gitanos. Que por cierto a/gún equipo adversario quiso eli- minar invocando su condi- ción racial. C) La esco/arización no es comp/eta en los poblados. ^Llega a/ 70 por 100, al 80 por 100?... Fa/tan estudios adecuados en cada caso y asf será posib/e hallar una media adecuada de carácter general. La que se /ogra sue- le ser deficiente. Aun reco- rriendo /as viviendas antes de la hora de c/ase para obligar más a/a asistencia. La ya ob- tenida presenta muchos cla- ros en los cinco dlas sema- nales. Las gráficas corres- pondlentes muestran u n o s desniveles profundos.^ S o n más asiduos los niños que las niñas. Estas se convierten pronfo en aux/1/ares de las madres, culdan de los her- manil/os y l/egan hasta lle-
varlos a la escue/a colocán- dolos sobre sus r o d i 11 a^ s mientras escriben. También los sientan (^) a su /ado. Tierna estampa que se repite no po- cas veces (^) en clases de a/ta- betización de adultos. A/ vi- sitar en horas de c/ase Santa Julia tres unidades estableci- das en Canillejas, noto la au- sencia de niñas. En ese mo- mento llevan agua a casa, ya que tienen que proveerse de tan vital liquido, en la única tuente de que dispone el po- b/ado. D) (^) Suelen las niñas aban- donar e/ co/egio antes. (^) No es infrecuente que a/guna -au- ténticas flores de belllsimo co/orido-, la abandonen pa- ra casarse. Costumbre nefas- ta que pronto (^) /as carga de hijos y les mo/esta (^) que se /es condene p a r q u e se halla comprendida en el cuadro (^) de las tradiciona/es costumbres del pueblo. Sin embargo, la inf/uencia de los tiempos (^) es- tá ya apareciendo en este aspecto de la vida gitana. De forma especial, si mejora la situación socio-económica. E) (^) Sobre el niño yitano inf/uye (^) menos de lo debido la escue/a actual. Es fria y poco sugerente. Aun asi la hace amab/e e/ t r a t o del maestro, sus actitudes (^) perso- nales y bondad al enseñar. He presenciado cómo al !le- gar el autobús del transporte esco/ar (^) que recogía los niños del poblado de Benalúa, Ali- cante, (^) para Ilevarlos a sus escue/as, acogían clamorosa- mente la presencia de. las maestras. "iYa están aquf las señoritasl", declan. Cuando el niño enca%a en la escuela, e/ parecer de /as maestras coincide: No quie- ren vacaciones. Desean asis- tir todos /os dias a ella.
La escuela, pabre y defi- ciente no se adapta al niño.
C;t1L7t3RA PROPIA
Quedan gentes que hablan del "chapurreado" lenguaje de /os (^) gitanos, de sus inalte- r a b l e (^) s conductas, (^) de sus cruentas reyertas y tendencia al robo, de su imposible in- tegración en la vida del país. Con e/las, (^) será ditJcil enten- derse. La realidad (^) es (^) que el pue- blo gitano (^) posee una (^) cultura propia. Adquirida a través de centenares (^) de años. (^) De mile- nios tal vez. Ha resistido el embate (^) tempestuoso de /ar- gas y (^) genera/es (^) persecucio- nes en (^) toda Europa -la últi- ma exterminadora en 1940--, mantiene creencias de con- tenido religioso y costum- bres que definen su modo de vivir. (^) Por último, ta acu/tura- ción intluye también (^) como tenómeno inevitable. Si (^) queremos enfender al nir3o tenemos que empezar por entender a los padres. Es punto de partida indís- pensable. (^) EI (^) entendimvento no ha de suponer (^) colocarse o adoptar (^) posturas de supe- rioridad. (^) Cuando el "payo" menos lo (^) piense se encon- trará (^) con que el gitano lo de.spreció. (^) EI (^) se cree (^) muy superior personalmente y co- mo miembro de un pueblo que siente el impulso sexual de manera distinta al pueblo que le (^) rodea. Los valores propios del pueblo gitano reconocidos por antropólogos, psicólogos, moralistas, saciálogos, pue^ den concretarse, dentro de su.s dificultades de sintesis, en forma aproximada a la si- guiente:
racismo. En los casos ante- riores no existe, ^por qué en éste?
Se cierran algunos gitanos y rechazan /a apertura al mundo payo del contenido de sus costumbres. Estima que se colocan en actitud de minusvalia. "No veo bien que les digamos que tenemos nuestros ritos. No veo bien que les contemos cómo cele- bramos nuestras bodas, y tampoco veo bien que les contemos cuando muere un ser querido. ^Qué creerán la mayoria de esta sociedad? ^Qué tienen que civilizarnos? Si es asi, tardaremos ^g/os en ser aceptados", escribe Valentin el año 1969 en "Po- mezia". Tal actitud fue rechazada. No la comparte la mayoría. Cierto que el punto concreto del "caló", su conocimiento por el "payo", otrece dificul- tades hoy insalvables; los ancianos no quieren que los 'payos" /o conozcamos. Sr. comprende tal actitud si pen- samos que el idioma ha sido para ellos preciado elemento de defensa, más bien en épocas pasadas. Sobre todo en el trafo, en la compraven- ta de las caballerias. Asi puede explicarse que no se hayan publicado diccio- narios del caló en España, de sus procesos y usos gra- maticales. Hasta de su propia enseñanza tuera del hogar. Algunos maestros, encariña- dos con el pueblo gitano, han recogido algún vocabu/ario, como don Federico Gil Loza- no, profesor de a/tabetización en Ciudad Real lo dio a co- nocer en las Primeras Jorna- das para maestros. Sin embargo, pesa una amenaza sobre el idioma gi- tano: su extinción, por des- uso. Lo hab/an sólo ancianos
y hombres maduros; lo des- conocen ya los niños. En mu- chas ciudades andaluzas el vocabulario familiar tiene uso muy reducido. EI "caló" ha de tener entrada en la eseue- la. A través de un anciano si el maestro, como es lógico, teniendo en cuenta lo dicho anteriarmente, lo ignora. EI biling ŭ ismo templado, de cor- to vocabulario, muy usual, ha de imponerse, porque el idio- ma constituye el alma de un pueblo. En el presente, la si- tuación se presenta desolado- ra. Y puede atenuarse, aun- que sea en forma ya re- trasada.
Aunque coloco al final de mi exposición el punto que trata de los jóvenes, en mis inquietudes y preocupaciones ocupan el primer lugar. Los niños podemos contiar al tiempo una acción promete- dora; en los jóvenes el tiem- po es factor negativo. Sus necesidades están ahi, urgen- tes, apremiantes. Y corremos -lo estamos corriendo- el peligro inmenso de llegar tarde hasta su corazón y for- mar su inteligencia, cuando ellos hayan trazado sus pro- pios esquemas. Quizá a/ mar- gen de su propio pueblo y en contra de los "payos" que no les atienden en forma de- bida. La juventud, ^mira al futu- ro inmediato? ^En qué for- ma? ^CÓmo se prepara y quiere alcanzarlo? ^Qué as- piraciones mantiene ocultas o exteriorizadas?^ Peligros inmediatos asoman su taz torva: prostitución, drogas, delincuencia. En parte de la juventud paya son realidad triste y deso/adora. ^Preve-
nimos estas nuevas situacio- nes de tan gravisimos conte- nidos? Recuerdo que en cierta ocasión hablaba con un gita- no de Santa Pola y al tratar de los hijos, de su situación y aspiraciones, me confestó como poniendo punto final al tema: "Ellos viven conmigo y yo tengo /a responsabilidad de la familia." No hay pro- blemas. En esta familla. ^Y en otras?... Ahora sobre los cielos que cubren al pueblo "payo" y al gitano la ^uventud determina exigencias especiales. Mucho más graves que en anteriores efapas históricas. No parece que se busquen los medios adecuados a fin de contener- /os o, al menos, encauzarlos. Numerosos secretaria d o s gitanos desean atender a la juventud gitana mediante la resolución de las necesida- des siguientes:
Clases de alfabetización para adultos. Cursos de formación ho- gareña. Cursos del P. P. O. Campos para el deporte y centros de reunión.
La falta de escolaridad en los jóvenes aparece tan des- consoladora y aun decepcio- nante, en mayor (^) grado que en los niños. Ni aun con el incentivo de percibir canti- dades en metálico, se /ogra una asistencia media acepta- ble hasta el final de curso. Tampoco la necesidad de lo- grar el carnet de conducir, suprema aspiración de los tiempos actuales para el fo- mento de actividades comer- ciales, logra aumentar el nú- mero de aspirantes.
BIBLIOGRAFIA
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Mejor resultado se logra con las chicas. Cuando asis- ten a las clases demuestran más aplicación y constancia. Muy especialmente si las materias tienen aplicación en el hogar y alguna posib/e co- locación. De todas formas falta una concienciac,ón mayor de ca- ra a/as estructuras del mun- do laboral, lograr disminu- ción del peonaje y aumentar las actividades cualificadas. Aspiraciones que se desen- vuelven lenta pero pau/atina- mente. En septiembre de 1970 de- claran unos jóvenes en "Po- mezia": "Los gitanos necesi- tamos con urgencia ponernos al mismo nivel que el resto de ta juventud respecto a la cultura y a tenernos una pro- fesión." Palabras interesan- tes demostrativas de una evolución, que necesariamen- te exige apertura mayor para los jóvenes gítanos en la convivencia social y en su preparación desde las aulas de E. G. 8. y posterior for- mación profesional. Sin que pierdan por eso sus virtudes raciales. Vue/vo a tormular pregun- tas: ^Recoge la escuela como elementos positívos para la tormación del niño gitano la variada riqueza cultural de su pueblo? ^Les va dirigien- do hacia una mentalización de contenidos profesionales? Demos, sin^ vacilación al- guna, la más terminante con- testación negativa.
Ahora estamos, lo he dicho en otras ocasiones, "apayan- do", valga la expresión, al niño gitano. Por evitar el ra- cismo, sin propósito determi- nado borramos su personali-
dad y pretendemos asimilar- lo convirtiéndole en ".payo". Pierde las mejores cualida- des de su pueblo, pero, ^lo- grará las excelentes del pue- blo "payo"?
Esta es mi concfusión: es- tamos "apayando" al niño gi- tano. La escuela actual (^) no se amolda a /as exigencias psi- cológicas sociales ni (^) a sus necesidades, ni les prepara hacia una vida mejor. La fa- milia se inhibe, no cumple sus deberes ni exige dere- chos, los maestros se ,entre- gan generosos (^) a/ cumpli- miento de su misión, pero carecen de formación (^) espe- cializada, de libros adecua- dos, de asistencia y colabo- ración, y aún se les tiene con cierto sentido peyorativo. EI niño recibe trato discrimina- dor. Los elementos materia- les, los persona/es y funcio- nales (^) de la escuela, que son imprescindibles en e d u c a- ción, necesitan una acomoda- ción a las especia/es exigen- cias (^) del esco/ar gitano y ayudas oficiales de que aho- ra carecen. Todo ello a igual plano de igualdad de los demás niños. Atenuando normas de cari- dad periclitada y paternalis- mo nefasto. Ayuda, colabora- cíón incesante por caminos que inciten al gitano a ele- var su condición laboral y ciudadana por su propio (^) es- fuerzo, mediante iniciativas personales y de grupos, im- pulsadas por propios lideres. La educación que ahora da- mos a sus hi jos pienso que exige una revisión inmedia- ta. Sin^ cambios prolundos no podrá lograrse.