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Osteogénesis Imperfecta: Tipos, Síntomas y Tratamientos, Apuntes de Genética

La osteogénesis imperfecta es una enfermedad genética que se caracteriza por la debilidad de los huesos, causada por fallas en la producción de colágeno. En este documento se describen los diferentes tipos de osteogénesis imperfecta, sus síntomas y tratamientos. Se incluyen información sobre la herencia de la enfermedad, su prevalencia, los síntomas clínicos y radiológicos, la clasificación según sillence, el diagnóstico y el tratamiento sintomático.

Tipo: Apuntes

2020/2021

Subido el 25/04/2021

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LA OSTEOGÉNESIS IMPERFECTA
La osteogénesis imperfecta es una enfermedad genética que se caracteriza por
la debilidad de los huesos. Las personas que padecen esta enfermedad suelen
sufrir roturas óseas frecuentes, a veces incluso sin causa aparente, por lo que
también se la conoce como enfermedad de los huesos de cristal. La
osteogénesis imperfecta está causada por fallos en la producción de colágeno,
una proteína fundamental del tejido conectivo que es el que sirve de sostén al
cuerpo.
Existen al menos 8 tipos de osteogénesis imperfecta que varían en la severidad
de sus síntomas. El tipo I es el más moderado y el tipo II es la forma más
severa de la enfermedad. El resto son formas intermedias entre el tipo I y II.
Los 4 primeros tipos son los más frecuentes.
Tipo I (leve)
De herencia autosómica dominante (HAD). Incidencia de 1/30.000 nacidos
vivos. Es leve y no deformante; los pacientes presentan escleras azules; las
fracturas son ocasionales, sobre todo en edad escolar, mejorando con la
pubertad; deformidades escasas o nulas y talla final normal o con ligero retraso
del crecimiento. Aparece sordera neurosensorial en un 50 % de los casos y
según se altere o no la dentinogénesis hay 2 subtipos: IA (no se altera) y IB
(sí).
Tipo II (forma letal perinatal)
De HAD, mutaciones de novo o por mosaicismo de los padres. Incidencia de
1/20.000-1/60.000 nacidos vivos. La fragilidad ósea es extrema, observando a
nivel radiológico costillas arrosariadas, huesos largos "arrugados", osteopenia
difusa, islotes óseos en la bóveda craneal. Suele ocurrir la muerte perinatal por
insuficiencia pulmonar. Las escleras son azules. Existe un riesgo empírico de
recurrencia del 6 al 7 %.
Tipo III (forma deformante progresiva)
De HAD, mutaciones de novo, mosaicismo en los padres o herencia
autosómica recesiva (rara). Las características son: presencia de fracturas al
nacer y durante la infancia. Microcefalia relativa, facies triangular, deformidades
óseas progresivas (con cifoescoliosis, deformidades torácicas y de
extremidades), dolor crónico e incapacidad funcional. La talla final es muy baja.
Las escleras pueden ser azules al nacer y luego se normalizan. En general
existe alteración de la dentinogénesis y no existe sordera.
Tipo IV (forma moderada)
De HAD o mutaciones de novo frecuentes. Existen fracturas al nacer y
posnatales, que consolidan bien, deformidades óseas de extremidades
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LA OSTEOGÉNESIS IMPERFECTA

La osteogénesis imperfecta es una enfermedad genética que se caracteriza por la debilidad de los huesos. Las personas que padecen esta enfermedad suelen sufrir roturas óseas frecuentes, a veces incluso sin causa aparente, por lo que también se la conoce como enfermedad de los huesos de cristal. La osteogénesis imperfecta está causada por fallos en la producción de colágeno, una proteína fundamental del tejido conectivo que es el que sirve de sostén al cuerpo. Existen al menos 8 tipos de osteogénesis imperfecta que varían en la severidad de sus síntomas. El tipo I es el más moderado y el tipo II es la forma más severa de la enfermedad. El resto son formas intermedias entre el tipo I y II. Los 4 primeros tipos son los más frecuentes. Tipo I (leve) De herencia autosómica dominante (HAD). Incidencia de 1/30.000 nacidos vivos. Es leve y no deformante; los pacientes presentan escleras azules; las fracturas son ocasionales, sobre todo en edad escolar, mejorando con la pubertad; deformidades escasas o nulas y talla final normal o con ligero retraso del crecimiento. Aparece sordera neurosensorial en un 50 % de los casos y según se altere o no la dentinogénesis hay 2 subtipos: IA (no se altera) y IB (sí). Tipo II (forma letal perinatal) De HAD, mutaciones de novo o por mosaicismo de los padres. Incidencia de 1/20.000-1/60.000 nacidos vivos. La fragilidad ósea es extrema, observando a nivel radiológico costillas arrosariadas, huesos largos "arrugados", osteopenia difusa, islotes óseos en la bóveda craneal. Suele ocurrir la muerte perinatal por insuficiencia pulmonar. Las escleras son azules. Existe un riesgo empírico de recurrencia del 6 al 7 %. Tipo III (forma deformante progresiva) De HAD, mutaciones de novo, mosaicismo en los padres o herencia autosómica recesiva (rara). Las características son: presencia de fracturas al nacer y durante la infancia. Microcefalia relativa, facies triangular, deformidades óseas progresivas (con cifoescoliosis, deformidades torácicas y de extremidades), dolor crónico e incapacidad funcional. La talla final es muy baja. Las escleras pueden ser azules al nacer y luego se normalizan. En general existe alteración de la dentinogénesis y no existe sordera. Tipo IV (forma moderada) De HAD o mutaciones de novo frecuentes. Existen fracturas al nacer y posnatales, que consolidan bien, deformidades óseas de extremidades

moderadas o leves, escoliosis, laxitud de ligamentos, dolor crónico y talla final baja (aunque no siempre constante). Mejoran con la pubertad. Las escleras son azules al nacer y luego mejoran. Subtipo IA (sin alteración de la dentinogénesis) y IB (con alteración de la dentinogénesis). La sordera es rara. Tipo V (moderada o intensa) Descrita recientemente. De HAD. Existe limitación de la prono-supinación del antebrazo, laxitud ligamentosa y formación de callos hiperplásicos en las fracturas. No se alteran las escleras ni la dentinogénesis. Síntomas de osteogénesis imperfecta: Las formas más suaves y moderadas de la enfermedad se caracterizan por múltiples fracturas debidas normalmente a pequeños golpes, y cuyo número suele descender con el tiempo siendo más infrecuentes en la etapa adulta. Otros síntomas son la pérdida de audición más temprana de lo normal y, en ocasiones la presencia de un color azulado en la parte blanca del ojo. En los tipos más severos de osteogénesis imperfecta las fracturas en muchas ocasiones se producen sin causa aparente y los síntomas incluyen problemas respiratorios, baja estatura, escoliosis, pérdida de audición e incluso problemas en el desarrollo dental. Los síntomas más graves de esta enfermedad pueden incluir también problemas en el desarrollo de los pulmones que provocan dificultades respiratorias de por vida. No existe una cura para esta enfermedad, sin embargo, existen tratamientos y terapias que pueden reducir el dolor y paliar un poco los síntomas de la osteogenesis imperfecta. Los bisfosfonatos son unos medicamentos que han demostrado ser útiles para los síntomas asociados a este trastorno, ya que ayudan a reducir el dolor y reforzar los huesos. La natación también es bastante recomendable en estos casos ya que ayuda a reforzar la musculatura y se trata de un ejercicio de bajo impacto. En los casos más graves se puede acudir a la cirugía para reforzar los huesos con prótesis. El pronóstico de la osteogénesis imperfecta depende del tipo. Las personas que sufren el tipo I suelen tener una esperanza de vida normal, sin embargo los niños que padecen el tipo II no suelen llegar al primer año de vida. Los tipos intermedios de la enfermedad, suelen ver acortada su vida en función de la severidad de los síntomas. Diagnóstico El diagnóstico de la OI es fundamentalmente clínico y se sigue utilizando la clasificación según Sillence, en base a la clínica, hallazgos radiológicos y tipo

fracturas, estabilización de deformidades y mejora de la calidad de vida. Sin embargo, no observamos mejoría de la talla ni de la velocidad de crecimiento, ni mejora de la densidad mineral ósea que permanecía muy por debajo de los valores de referencia normales. Sí se observó mejoría significativa, en cuatro casos estudiados, del grosor de la cortical y del diámetro diafisario. En vistas a los distintos estudios, parece que la GH sí estaría indicada en OI con defecto cuantitativo en la síntesis de colágeno tipo I, que sea estructuralmente normal (formas leves o tipo I). No estaría indicado, sin embargo, en OI con alteración estructural del colágeno I, es decir, las formas más graves (sobre todo la tipo III), porque se produciría mayor cantidad de colágeno anómalo. Bifosfonatos Los bifosfonatos son fármacos que se acumulan en el hueso y se adsorben a la superficie de los cristales de hidroxiapatita de fosfato cálcico de la matriz ósea, reduciendo la solubilidad de dicha matriz y la hacen más resistente a la acción de los osteoclastos. El pamidronato es un bifosfonato usado por vía intravenosa, que actúa como un potente inhibidor de la resorción ósea osteoclástica. Autores como Glorieux et al han demostrado la utilidad del pamidronato en niños con OI graves. Han observado efectos espectaculares en cuanto a la evolución clínica (disminución del dolor y número de fracturas, aumento de la movilidad y autonomía y mejora de la calidad de vida), aumento de la densidad mineral ósea y disminución de la resorción ósea. Estos autores han observado mejor respuesta del tratamiento cuanto más precozmente se utiliza dicho fármaco, sobre todo en niños menores de 2 años. Los bifosfonatos han supuesto la principal novedad terapéutica en el tratamiento sintomático de la OI, aunque quedan dudas por resolver como: cuánto tiempo debe durar el tratamiento, edad de inicio del mismo, dosis óptima y régimen terapéutico más adecuado, utilidad de otros bifosfonatos vía oral (como el alendronato).