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Asignatura: fundamentos de critica literaria, Profesor: , Carrera: Estudios Ingleses, Universidad: UMA
Tipo: Apuntes
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El nacimiento del Movimiento de Liberación Gay puede reseguirse hasta los disturbios de Stonewall en Nueva York en 1969, cuando los ocupantes de un bar gay se resistieron a una redada policial. La Liberación Gay tenía dos objetivos: resistir la persecución y discriminación contra una minoría sexual y animar a los propios gays a desarrollar un orgullo por su identidad sexual. Los activistas de la Liberación Gay se consideraban a sí mismos como parte de un movimiento general que se movía hacia la liberalización de las actitudes sexuales características de los 60, pero en particular desafiaba los prejuicios homofóbicos y el carácter represivo de la sociedad homosexual. Con el término heterosexismo se refieren a la organización social que privilegia y ordena la heterosexualidad con el fin de invalidar y suprimir las relaciones homosexuales.
Un interés compartido por los recientes estudios gays e historicistas ha sido la construcción de la sexualidad en una red de relaciones de poder ejercido a través de las prácticas reguladoras de la Iglesia y el Estado, y de las formas menos evidentes pero numerosas en que la cultura occidental ha circunscrito las relaciones personales. La crítica gay toma prestadas las técnicas de la poética cultural y estudia las relaciones entre cultura, historia y texto en una versión cada vez más politizada de los estudios literarios. Cada vez más, los críticos han explorado la relación entre nacionalismo, antiimperialismo y sexualidad. En una de las obras de Foucault, las configuraciones multiplicadoras de poder resultan ser esenciales para la producción y el control de la sexualidad. Dollimore traza un programa políticamente subversivo para la perversidad. Argumenta que deberíamos pensar en términos de lo paradójico perverso o la dinámica perversa, la cual es, según él, una dinámica intrínseca del proceso social. Él y otros trabajan dentro de la tradición de la crítica materialista cultural gay.
El concepto de heterosexualidad obligatoria fue articulado por primera vez por Rubin y posteriormente puesto en circulación de modo generalizado por Rich en su ensayo Compulsory Heterosexuality and Lesbian Existence. El concepto desafía la perspectiva del sentido común de la heterosexualidad como algo natural y que no requiere una explicación, a diferencia de la sexualidad gay y lesbiana. Rich afirma que la heterosexualidad es una institución social que cuenta con el apoyo de un amplio rango de sanciones de peso. Wittig dice que mujer adquiere significado tan sólo en los sistemas heterosexuales de pensamiento y en los sistemas económicos heterosexuales. Rich pinta la unión entre mujeres como un acto de resistencia al poder patriarcal y avanza el concepto de continuum lésbico para describir una gama de experiencia identificada de mujer. Irigaray redefine la sexualidad de la mujer basándose en la diferencia más que en la similitud, argumentando que es múltiple. Su antiesencialismo concuerda con los objetivos políticos del feminismo lésbico. La crítica literaria lésbica ha pasado de ser una forma de crítica que reivindicaba el reconocimiento de las escritoras, las obras y los textos lésbico a un cuerpo sofisticado y variopinto de obras teóricas políticamente informadas que tienen por objeto explorar las múltiples articulaciones del signo lesbiana. Las críticas lesbianas se han alejado progresivamente de esta búsqueda de una única identidad o discurso lésbico. En lugar de buscar una tradición autónoma lésbica, estética distintiva de autora o lectora lesbiana, la crítica lesbiana más reciente ha tratado la cuestión de cómo los textos internalizan el heterosexismo y cómo las estrategias literarias lesbianas puede derribar estas normas, una estrategia así es la intertextualidad.
De Lauretis, explota la distinción entre sexo/género y sexualidad, celebrando la diversidad de escritos lésbicos, tanto críticos como creativos, y las formas en las que las escritoras lesbianas han buscado de muchas maneras huir del género, negarlo, trascenderlo, o representarlo en exceso e inscribir lo erótico en lo críptico, alegórico, realista, afeminado u otros modelos de representación.
En los años 90 la Teoría queer designa un replanteamiento radical de la relación entre subjetividad, sexualidad y representación. El énfasis que ha puesto la teoría queer en una política de la diferencia y la marginalidad ha ayudado a las críticas de gays y lesbianas a la hegemonía y el patriarcado heterosexuales, mientras que el desarrollo de una estética posmoderna ha contribuido a inspirar la expresión de la pluralidad sexual y ambivalencia de género en el área de la producción cultural. La teoría queer pretende hacer algo más que cuestionar todas estas tendencias esencializadoras y el pensamiento binario. Desde el punto de vista de Weeks, las relaciones sociales capitalistas tienen un efecto sobre la sexualidad. Butler reclama el rechazo del esencialismo de la oposición binaria hetero/homosexual y hace una llamada para fastidiar a las narrativas dominantes heterosexistas. Rehúsa identificas lesbiana como término de oposición positivo, argumentando que es la ausencia de una contraidentidad lesbiana definida la que hace posible que las lesbianas posmodernas estropeen el discurso dominante. Otras feministas lesbianas son críticas respecto a la tendencia de la teoría queer de minimizar la significación de la diferencia de género. Muchas argumentarían que, aunque distintos, género y sexualidad no se puede desarticular por completo. Hay una tensión productiva entre las lesbianas, los gays y la teoría feminista en el desarrollo de las estrategias textuales e intertextuales que socavan tanto las normas literarias como los estereotipos sexuales cotidianos. La teoría queer constituye un reto filosófico más profundo para el statu quo, el cual a su vez tiene como objetivo ofrecer interpretaciones que destruyan la diferencia y celebren la diferencia a un tiempo. Según Ringer, queda mucho por hacer a la hora de aprender a hablar y escribir sobre la construcción sexual de la literatura y sobre la propia de cada uno.