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Asignatura: fundamentos de critica literaria, Profesor: , Carrera: Estudios Ingleses, Universidad: UMA
Tipo: Apuntes
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Si hacemos un repaso sobre la posición de las mujeres, como escritoras y lectoras, a lo largo de la historia, podemos observar que siempre lo han tenido difícil.
El feminismo ha tenido como objeto alterar la cultura de patriarcado, afianzar su creencia en la igualdad sexual y erradicar la dominación sexista.
La crítica feminista, en sus numerosas manifestaciones, ha tratado de liberarse de los conceptos patriarcales naturalizados de lo literario y lo critico-literario. Lo que le ha impedido ser incorporadas a cualquier planteamiento particular.
El feminismo y la crítica feminista pueden designarse mejor como una política cultural que como una “teoría” o “teorías”, ya que en las instituciones académicas, la teoría es con frecuencia masculina, incluso machista.
La crítica feminista reciente, en su deseo por escapar de las “fijaciones y determinaciones” de la teoría y desarrollar un discurso femenino que no pueda vincularse a una tradición teórica reconocida, ha hallado apoyo teórico en el pensamiento post estructuralista y posmodernista.
Durante los últimos años, la teoría crítica feminista ha significado contradictorio, intercambio, debate. Se basa en oposiciones y está en un constante e innovador cambio, de aquí que no existan una gran narrativa, sino muchos petites recits basados en necesidades y campos políticos culturales específicos.
La crítica feminista se desarrolla con fuerza en Estados Unidos y Gran Bretaña, en el siglo XIX y principios del XX. Los movimientos de los Derechos de la mujer y del sufragio de la mujer fueron determinantes en la formación de esta etapa. La Crítica feminista del primer periodo es más un reflejo de las preocupaciones de la primera ola que un discurso teórico.
Dos figuras significativas de este periodo son Virginia Woolf y Simone De Beauvoir. La fama de Virginia Woolf reside en su propia obra creativa, como otras feministas de la “primera ola”, la principal preocupación de Woolf son las desventajas materiales de las mujeres en comparación con los hombres, aunque ella misma rechaza la etiqueta de feminista, ofrece un amplio abanico de proyectos feministas. Woolf escribió dos textos clave que constituyen su principal contribución a la teoría feminista; Una habitación propia (1929) y Tres guineas (1938). La contribución general de Woolf al feminismo es su reconocimiento de que la identidad de género se construye socialmente. Woolf creía que las mujeres siempre han encontrado obstáculos sociales y económicos ante sus ambiciones literarias y ella misma era consciente de la restringida educación recibida. Uno de los ensayos más interesantes de Virginia Woolf sobre escritoras es Professions for women , en el que consideraba que su propia carrera estaba obstaculizada de dos modos: La ideología de la condición femenina: el ideal de “el ángel de la casa”, pedía que las mujeres fuesen comprensivas, altruistas y puras. Y en segundo lugar, el tabú de la expresión de la pasión femenina.
Sime de Beauvoir, feminista francesa, activista proaborto y a favor de los derechos de las mujeres. En su muy influyente obra El segundo sexo (1949) , denota su preocupación por el materialismo de la primera ola, hace un guiño a la segunda ola en su reconocimiento de las abismales entre los intereses de ambos sexos y en su asalto a la discriminación biológica, psicológica y también económica, del hombre hacia la mujer. La mujer esta relegada a una relación descompensada en relación al hombre, el es el “uno” y ella es el “otro”. Las obras De Beauvoir distingue entre sexo y género, y ve una interacción entre las funciones sociales y naturales: “Uno no nace mujer, se convierte en ella”.
De Beauvoir propone que las mujeres escapen de su beatificación.
LA SEGUNDA OLA DE CRÍTICA FEMINISTA
El feminismo y la «segunda ola» de crítica feministas son un producto de los movimientos Liberacionistas de mediados-finales de los años de 1960. Comparte con la primera ola la lucha por los derechos de la mujer en todos los ámbitos.
La preocupación segunda ola es luchar por los derechos de la mujer en todos los ámbitos, pero su preocupación principal se traslada hacia la política de la reproducción, a la experiencia de la mujer, a la diferencia sexual y a la sexualidad, a la vez como forma de opresión y motivo de celebración.
En la mayoría de las discusiones sobre la diferencia sexual aparecen cinco aspectos principales: biología, experiencia, discurso, el inconsciente y condiciones económicas y sociales.
Ciertos temas dominaron la segunda ola del feminismo: la omnipresencia del patriarcado; la insuficiencia de organizaciones políticas existentes para las mujeres; y la celebración de la diferencia de la mujer como algo esencial para la política cultural de la liberación.
En la teoría literaria feminista conduce al surgimiento de la llamada crítica angloamericana, y en debate con eso, la crítica posterior y más teórica conducida por las “francesas”. Ambas escuelas mantienen la idea de una estética feminista en el primer plano del análisis y ambas corren el riesgo del determinismo biológico: la “angloamericana” por su búsqueda de obras que sean “firmadas por hembras biológicamente determinadas de la especie” y el feminismo “francés” por su privilegio de los cuerpo “literales” en lugar de metafóricos
1-Kate Millett: políticas sexuales La segunda ola del feminismo en Estados Unidos ganó fuerza gracias a los movimientos de protesta en favor de los derechos civiles, la paz etc. en los que se inscribe el feminismo radical de Millett. Su obra, Sexual Politics, marca el momento en el que la segunda ola se convierte en un movimiento visible, consciente y activo. Su argumento es que la indoctrinacion ideológica y la desigualdad económica es la causa de opresión de la mujer. Su obra anuncia que el patriarcado subordina las mujeres a los hombres y este poder se ejerce en la vida civil y domestica para reprimir a las mujeres. Un factor importante en la construcción social de la femenidad es la forma que los valores y las convenciones literarios ha sido modelados por los hombres. En narrativa por ejemplo, la persecución romántica tiene un estímulo “masculino”, además, un escritor se dirige a sus lectores como si siempre fueran hombres. Por ello, la lectora se ve coaccionada para que lea como un hombre. Su obra realizó crítica de la cultura patriarcal, pero algunas feministas creen que su selección de autores no era representativa.
2- Feminismo marxista El feminismo socialista marxista fue una poderosa corriente de la segunda ola durante finales de los años de 1960 y los de 1970, sobre todo en Gran Bretaña. Pretendía extender el análisis marxista de clase a una historia de las mujeres.
El marxismo ha ignorado en gran medida la experiencia y la actividad de las mujeres. Sheila rowbothan reconocía que las mujeres de la clase trabajadora experimentaban la doble opresión de la división sexual del trabajo en el ámbito laboral y en lo doméstico. La tarea básica del feminismo marxista fue inaugurar las complejas relaciones entre el género y la economía.
Michele Barrett en Women’sOpression Today: Problems in Marxist Feminist Analysis (1980) presenta un análisis feminista marxista de la representación de género.