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cuales son los nuevo antidiabéticos orales y porque son mas eficaces

pregunta sobre diabetes mellitus tipo 2
hace más de 4 años
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3 respuestas

hace más de 4 años
ines-77-avatar
  1. Inhibidores de la enzima alfa-glucosilasa, interfieren en la absorción intestinal de hidratos de carbono, disminuyendo la hiperglucemia postprandial al inhibir de forma competitiva la acción de las alfa-glucosilasas intestinales. En este grupo se encuentran la acarbosa y el miglitol , 2) Insulín secretores. 3) Insulín sensibilizadores. a) Biguanidas, son los hipoglucemiantes más anti-guos, aunque muchos se han retirado por el riesgo de acidosis láctica que presentaban. b) Glitazonas ,son un grupo de fármacos descubiertos en la década de los ochenta, cuya estructura química y mecanismo de acción es diferente a otros hipoglucemiantes.
hace más de 4 años
Polanni-avatar
La diabetes mellitus es una importante enfermedad en el ámbito mundial, con una elevada prevalencia. A su vez, la diabetes mellitus es la primera causa conocida de enfermedad renal crónica. Los pacientes con diabetes mellitus y enfermedad renal crónica presentan un riesgo cardiovascular aumentado y, por consiguiente, una mayor morbimortalidad. Es por ello que el tratamiento en estos pacientes es sumamente importante. Una gran parte del arsenal terapéutico que disponemos para el control de la diabetes mellitus es complejo en los pacientes con enfermedad renal crónica, ya sea por ajuste de dosis, aumento de efectos adversos o escasa evidencia. Conviene mencionar que hasta el año 2000 el tratamiento de la diabetes mellitus en el paciente con enfermedad renal crónica avanzada se limitaba mayoritariamente a la administración de insulina subcutánea. En la última década aparecen nuevos antidiabéticos orales que pueden ser administrados en pacientes con enfermedad renal crónica. El presente documento pretende realizar un recorrido por toda la terapéutica (desde la más conocida a la más novedosa) de la cual disponemos con la finalidad de poder escoger el mejor tratamiento en cada uno de los pacientes con enfermedad renal crónica. La selección de un antidiabético oral depende de las características del paciente, como la presencia de obesidad y dislipidemia, la duración de la diabetes y otras condiciones. Una terapia combinada entre dos o tres de las clases de antidiabéticos orales es efectiva y es ampliamente usada. Cuando una dosis máxima de antidiabetico oral no controla adecuadamente la glucemia, la terapia con insulina se hace necesaria. Las nuevas dianas terapéuticas se basan en los potenciadores del efecto de las incretinas o en los inhibidores de transportadores de sodio-glucosa tipo 2. En este artículo se abordarán tanto las posibles mejoras respecto a los hipoglucemiantes clásicos de estos nuevos fármacos, como el conocimiento que tiene la población en general sobre la diabetes y sus tratamientos. La prevención y el tratamiento eficaz de la intolerancia a la glucosa y otras trastornos metabólicos asociados con la DM2 no sólo tendrán un efecto positivo en la calidad de vida, sino también proporcionarán ahorro de costes a largo plazo. En estos años hemos visto aparecer diferentes grupos terapéuticos con novedosos mecanismos de acción como los fármacos reguladores de las incretinas (inhibidores de la enzima dipeptidil peptidasa-4 (IDPP-4) y análogos o agonistas del péptido similar al glucagón tipo 1 o glucagonlike peptide 1 (GLP-1). Últimamente se han comercializado los inhibidores del co-transportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT-2). Estos fármacos se han autorizado en base a su efecto sobre la hemoglobina glicosilada (HbA1c) y no en función de su impacto sobre mortalidad y/o morbilidad asociada a la diabetes. Estos nuevos antidiabéticos están desplazando a otros más antiguos como sulfonilureas, glitazonas, secretagogos de acción rápida o inhibidores de la ß-glucosidasa. En últimos años se han comercializado los SGLT-2 y su prescripción también está aumentando de forma notable. Este crecimiento (fundamentalmente de los IDPP-4), en detrimento de otros grupos farmacológicos, podría deberse a que se han promocionado como medicamentos más seguros que los anteriores, a su baja probabilidad de producir hipoglucemias y a que tienen un efecto neutro o beneficioso sobre el peso. Además, todos estos fármacos se han comercializado asociados a metformina, lo que facilita el cumplimiento terapéutico. Tras la autorización de estos medicamentos han surgido dudas acerca de su seguridad con la aparición de posibles efectos adversos como pancreatitis y cáncer de páncreas (IDPP-4 y análogos GLP-1), aumento del riesgo de insuficiencia cardíaca (IDPP-4) y varias notas informativas de seguridad emitidas por las agencias reguladoras sobre el mayor riesgo de cetoacidosis diabética o insuficiencia renal aguda con SGLT-2. Todo esto debería hacernos reflexionar sobre cuál debiera ser el papel de estos nuevos fármacos en la terapéutica