Lo necesito para antes del Lunes, gracias.
No me digan que lo busque en google, por favor. No lo encuentro accesible.
Lengua castellana y literatura,sm savia, 2eso, ejercicio página 219 resueltos.
El libro bueno es el que nos deja subir a él y nos lleva, pero el libro mejor es el que nos
deja tomar sus comandos y asumir los riesgos de su marcha. En su interior se está
cómodo, aun con las reticencias que él puede oponer a que nos hagamos cargo de su
ajenidad en el momento de la lectura. Es por eso que es mejor andar en esos libros que no
lo dicen todo, sólo así se siente cómo se resisten al cortejo, cómo eluden entregarse a
cualquier tipo de dominio o de competencia lectora, sabiendo, no obstante, que sólo les
garantiza un acercamiento más completo quien ya sabe leer. Entrar en ese lugar extraño,
en efecto, exige cierto entrenamiento, pero el saber que se transporta no debe pesar, hay
que ir ligero de equipaje, estar tan enterado como dispuesto a vestirse de inocencia,
equilibrio difícil que concilia la primera con la cuarta, el pedal con el volante, la velocidad
con el freno, para usar términos vehiculares. Podría elegirse, por ejemplo, una disposición
atenta, obsesionada por los detalles y excedida por el pedido de retención de la filigrana de
lo escrito, o, casi, por el contrario, una atención difusa, que atiende más al punto lábil que a
la incisión expresa. El vehículo va por tierra o por aire, en su avance la correlación entre el
mismo, su decir y su escribir, y quien transitoriamente lo posee, será siempre irrepetible.
Aun cuando se creyera que leyendo de nuevo se podría rectificar una impresión o retomar
un ritmo, no se puede volver atrás para reproducirlo tal cual pues lo que sucede a partir de
cualquier punto será siempre diferente. El vértigo se produce cuando lo que está escrito
revela en una primera instancia lo ya visto, escrito o leído; los comandos vuelven sobre sí
mismo y la refracción de algo que se reconoce como vagamente propio enciende una luz
de alerta, y no puede dejar de decirse, aun a riesgo de dejar entrar la subjetividad en esta
descripción, se establece una zona franca, y el trueque redunda en una suerte de resto de
significación que no por ser resto es menos rico. Un resto, pero quizás más un embrión de
sentido, porque una vez que el vehículo abandona a su huésped, éste sale cargado -
exagerando las tintas: transido-, y, más aún, preñado de o por ese artefacto que manejaba.
Habrá que esperar unas horas o escasos días, para que esa pregnancia comience a
despedir significación, para nombrar de algún modo esa energía acumulada y procesada
en la marcha vehicular. Y ése será quizás el momento de la "critica": convocar la travesía,
reconstruir sus hitos y, como quien asiera en una mano el giro de un círculo en el espacio, redondear la clave del avance.
Cómo interpreta la autora a los libros, qué dice acerca de ellos.
“El libro bueno es el que nos deja subir a él y nos lleva, pero el libro mejor es el que nos deja tomar sus comandos y asumir los riesgos de su marcha”.
¿Qué se esconde o subyace en la cita propuesta?, reflexioná y escibí las deducciones