¡Una parcela! ¡Voy a comprarme una parcela! —gritó Mateo alborozado y sin soltar el periódico de la mano. ¿Qué me dices?, ¿te ha tocado el cupón?- dijo Beatriz sorprendida. No, aclaró Mateo. Esto es una ganga; piden sólo $6.000.000. Llamaré inmediatamente a la señora que la vende. Mientras nuestro futuro propietario marcaba el número de teléfono, Beatriz cogió el periódico y, tras leer atentamente el anuncio, le gritó: “No llames. Esto es una estafa”. ¿Es realmente una estafa el anuncio, o es una excusa de la mujer para no comprarla?