Luis y Mariela son padres de 3 hijos. Dos de ellos ya están en la universidad, mientras que el menor recién está comenzado la educación media. El matrimonio se ha empeñado en educar a sus hijos en hábitos buenos, con el fin que puedan ser felices. El mayor de todos los hijos, Esteban, tiene muy claro que sus padres le han enseñado todo bien, sin embargo, él ha querido experimentar otras cosas. Hace casi 6 meses que está bebiendo alcohol, algo que empezó, con una simple cerveza, ahora ya tiene que hacerlo todos los días, por lo mismo ha bajado su rendimiento académico y está a punto de reprobar 4 de los 6 ramos que tomó, lo cual le perjudicará, pues perderá algunas becas. Sus padres le han pedido explicación y él señala que ahora es más libre habiendo adquirido este tipo de hábitos. Mientras que Sebastián, el segundo de sus hijos, es todo un ejemplo, sale a fiestas, pero se queda hasta una hora razonable, bebe muy poco alcohol, nunca en exceso, y cuando lo hace no conduce el automóvil, sino que solicita un Uber para trasladarse. Por otro lado, el último hijo, Matías, anda con varias mujeres al mismo tiempo, cuestión que los padres le han reprendido fuertemente. Luis y Mariela no quieren bajar los brazos, saben muy bien que los hábitos hay que forjarlos y esto implica tiempo y paciencia.